Con el paso del tiempo, los mitos fundantes de la Modernidad (libertad, igualdad, fraternidad) han ido recubriéndola con un barniz superficial, funcionan de hecho como encubridores ideológicos y se han convertido en trampas mortales para los últimos de nuestro mundo. Mucho se insiste hoy día en nuestras democracias sobre la igualdad y la libertad, pero se habla mucho menos de fraternidad, entendida como un proceso de solidaridad que conduzca al disfrute de los derechos y de los bienes a todos y en todo el planeta. Es necesario, pues, que los cristianos aportemos nuestro compromiso en la recuperación social y colectiva de aquello que nos hace más profundamente humanos: la fraternidad, traducida en la actualidad con el nombre de solidaridad.
Ponente: Jaume Botey Vallés