Comunicado final

El cristianismo no es una oferta de salvación puramente intimista. En sus inicios, fue un movimiento mesiánico que aportaba esperanza e impulso para hacer una sociedad nueva tantas veces anunciada por los profetas bíblicos. El cambio a conseguir afecta a toda la persona y a todas colectivamente; alcanza lo interior y lo exterior, la persona y la sociedad.

Recuperar la fraternidad. La solidaridad nuevo nombre de la fraternidad. (Jaume Botey)

1. El siglo XX y las esperanzas frustradas.

Esperanzas y frustraciones

LISTADO DE WEBS (Banca Ética, Finanzas Solidarias…)

Nuria del Río nos prometió un listado con las referencias que daba en la ponencia. Aquí está:
(Como, seguramente, conoceremos más enlaces y redes podemos ir ampliando la información en los comentarios, al final de la página).

Espiritualidad para "otro mundo posible" (Juan José Tamayo)

-A ésta conferencia hay que añadirle pequeñas correcciones que el propio autor realizó durante su exposición. Estas se realizarán a la mayor brevedad posible.-

Recuperar la fraternidad. La solidaridad nuevo nombre de la fraternidad.

Con el paso del tiempo, los mitos fundantes de la Modernidad (libertad, igualdad, fraternidad) han ido recubriéndola con un barniz superficial, funcionan de hecho como encubridores ideológicos y se han convertido en trampas mortales para los últimos de nuestro mundo.

Recuperar la justicia. El compromiso socio-político aquí y ahora.

En una sociedad plural, laica y democrática, capitalista y globalizada, con permanentes y agudas injusticias y desigualdades, el compromiso socio-político es inexcusable en los cristianos/as. En este tema queremos hacer un panorama y diagnóstico de la pobreza, desigualdad e injusticia reinantes aquí y en el mundo. Queremos plantear la necesidad de una profunda renovación política ante el desafío neoliberal dominante.

Crisis y límites de la democracia. El compromiso político puesto a prueba.

Ante el avance arrollador de la dictadura tecno-económica y su globalización, se está produciendo un vaciamiento democrático, una falta de proyecto colectivo emancipador, un decaimiento ideológico y una baja del compromiso por la justicia, la libertad y la igualdad. Nuestras democracias se hallan en la UCI aquejadas por una grave enfermedad: crisis de las ideologías y las utopías, crisis de la militancia o del compromiso ciudadano, crisis moral de la política, crisis de significado, obsesión por el pragmatismo del poder...

FE Y POLÍTICA: El compromiso socio-político en tiempos revueltos

El cristianismo no es una religión del corazón, ni una oferta de salvación puramente interior.

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